Vivimos en una sociedad consumista y, dejando a un lado el exceso de gasto y el consumo exacerbado, en una sociedad de consumo, cualquier actividad implica necesariamente consumir algún producto o utilizar algún recurso. Y, a pesar de estar acostumbrados a hacerlo desde pequeños —recordemos cuando íbamos a por chuches, como el primer contacto con el consumo de muchos—, poco sabemos de lo que implica realmente.
Pero consumir no es solo el hecho de pagar por adquirir algo, consumir implica otros aspectos que a veces se nos pasan por alto. Por ejemplo, las obligaciones y, sobre todo, los derechos que tenemos como consumidores. Más de una vez hemos adquirido algo en malas condiciones o de una forma distinta a la que contratamos y nos hemos aguantado, porque no sabemos cómo proceder o, simplemente, por la pereza que suele dar ponerse a ello.
Esa resignación nos puede llevar a perder dinero absurdamente y ya sabemos que el ahorro debería ser uno de nuestros principales objetivos. Por ello, es hora de que conozcas, de una vez, los derechos que tienes como consumidor.
Mis derechos como consumidor y cómo reclamarlos
Los poderes públicos deben, según la Carta Magna, garantizar la defensa de los consumidores y usuarios, proteger su seguridad, bienestar e intereses económicos, promover la información adecuada a los consumidores y fomentar la existencia de organizaciones de usuarios y consumidores que luchen por estos derechos.
Así, existe la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios que protege estos derechos, aunque de esta norma general también emanan las propias que desarrollan las comunidades autónomas.
Entre los derechos básicos que recoge esta normativa se encuentran la protección contra los riesgos hacia su salud y seguridad, la protección de sus intereses económicos y sociales, sobre todo en lo que respecta a contratos con cláusulas abusivas, la indemnización de daños y perjuicios sufridos, que se proporciona la información correcta sobre los diversos bienes y servicios, etc.
Por lo tanto, para empezar y aclarar todo esto, debemos saber que tenemos derecho a que nos proporcionen una información correcta y veraz. En otras palabras, que no nos engañen cuando compremos algo. Con esta información podremos hacer la elección que más se ajuste a nuestros intereses y acertar con ella. No se nos debe ocultar ni tergiversar nada.
Por otra parte, tenemos derecho a que, cuando un producto o servicio nos causa perjuicio, nos lo reparen. Es decir, que nos indemnicen. Estos casos pueden llegar a los tribunales, por lo que también tenemos derecho a que nuestros intereses sean legítimamente defendidos.
Igualmente, deben existir oficinas de atención al consumidor públicas y departamentos que realicen procedimientos de control e inspección —la famosa inspección de Sanidad en los restaurantes, por ejemplo—. Pero, además, tenemos derecho a que nos eduquen en esta materia, de ahí las diversas campañas alertando sobre los peligros de consumir alcohol, drogas, etc., a las que ahora se ha sumado el azúcar.
Abogado especialista en derecho público, derecho administrativo y litigación estratégica para la protección de derechos fundamentales. Su amplia experiencia en asesoría gubernamental y en litigio de procesos individuales y colectivos fortalecen su alto nivel profesional.